Antonio Ruiz Martín nació en 1946. Desde joven destacó por su sentido de la responsabilidad, su humor discreto y su capacidad para estar presente cuando alguien lo necesitaba.
Trabajó durante muchos años con dedicación, pero quienes más le recuerdan no hablan solo de su esfuerzo, sino de su manera de mirar la vida: sin grandes palabras, con hechos, con fidelidad y con cariño.
Le gustaban los paseos, las sobremesas familiares, la música tranquila y las conversaciones sin prisa. Su recuerdo queda unido a la gratitud de quienes compartieron con él camino, familia y amistad.